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Quién es quién en la RED MEDUSA. Entrevista a Luis Sánchez de IBV
Ingeniero Industrial especializado en Energía por la Universidad Politécnica de València e Ingeniero Energético por el Politecnico di Milano, además de Máster en Dirección de Operaciones por la Universidad Católica de Valencia. Lleva 9 años trabajando en el área de Factores Humanos del IBV aplicando este enfoque a diferentes sectores, especialmente en la automoción. Especializado en ergonomía y usabilidad, en la Red Medusa participa como investigador responsable de la Red en su conjunto.
- ¿Qué son para tí los sistemas inteligentes del transporte y qué impacto tienen sobre la sociedad?
Cuando hablamos de sistemas inteligentes de transporte, en concreto dentro del ámbito de la automoción, nos referimos a la denominada Movilidad Autónoma Conectada y Cooperativa, conocida como CCAM.
Hablamos pues no sólo de los propios vehículos, sino de infraestructura, dotada de sensorización inteligente que permite conocer el estado de sistema en tiempo real, y de las tecnologías de comunicación que logran que esa ingente cantidad de datos que se genera, se transmita a los diferentes agentes involucrados en la movilidad.
Así, se denominan sistemas inteligentes porque no solo acumulan información, sino que hacen uso de todos los datos que recaban de los vehículos en la vía (coches, bicicletas, autobuses, camiones…) y de la propia vía. De esta manera se optimiza la seguridad, la fluidez del tráfico, el consumo de energía y, por tanto, el impacto medioambiental asociado al transporte.
El impacto social, por tanto, es enorme. En primer lugar, se logra reducir la siniestralidad asociada a los errores propios de la conducción manual tradicional. Además, se logra agilizar el tráfico, reduciendo todo ese tiempo perdido en la carretera en atascos interminables y el consumo de combustible (ya sea combustible fósil o electricidad) . Como consecuencia, se optimiza el impacto ambiental que tiene el tráfico rodado a nivel local.
- ¿Cómo fortalecemos desde IBV la Red Medusa?
El rol del IBV dentro de la Red, además de como coordinadores, está en la aplicación en el proyecto de la propia de la filosofía del centro. El IBV está especializado en poner a la persona en el centro de todo proceso de diseño y de desarrollo, buscando maximizar los beneficios de los productos y servicios, adaptándolos a las necesidades y capacidades de las personas.
Esa filosofía es la que queremos trasladar a la nueva movilidad, y por la que participamos en la Red Medusa. El IBV pone a disposición del proyecto su experiencia trabajando en la incorporación del Factor Humano, en este caso, en el ámbito de la CCAM.
De esta manera, buscamos que el desarrollo de la movilidad del futuro venga de la mano de las personas. Buscamos que la sociedad en su conjunto se vea escuchada e incluida. Que sienta que sus necesidades se han tenido en cuenta, aumentando la confianza en la tecnología y contribuyendo a una mayor y más veloz adopción de la movilidad autónoma.
- ¿Por qué es importante estar dentro de este programa?
La participación de IBV en la Red Medusa es una oportunidad para seguir posicionándonos dentro del sector de la automoción como un centro de referencia en la inclusión de las personas en el desarrollo de la movilidad autónoma.
Además, nos pone en contacto con otros tres centros excelentes con los que nos podemos complementar perfectamente y seguir contribuyendo en el futuro a través de colaboraciones en proyectos de investigación. De hecho, gracias a Medusa ya estamos conversando y analizando diferentes opciones para seguir trabajando en futuros proyectos.
- ¿Cómo contribuimos desde IBV al desarrollo de estas soluciones inteligentes para la conducción autónoma?
Como he mencionado, el rol y el punto fuerte del IBV es el Factor Humano. Como centro, llevamos años trabajando gracias a diferentes proyectos como SUaaVE y Diamond, y actualmente Bertha, financiados todos ellos a través de los programas europeos H2020 y Horizon Europe, en comprender mejor a las personas y su interacción con la movilidad autónoma.
En este sentido, estamos en disposición de recrear diferentes situaciones y analizar la respuesta de las personas a cada una de ellas. Para ello, disponemos de nuestro simulador de conducción HAV (Human Autonomous Vehicle), el laboratorio de movilidad avanzada (HER), una serie de modelos que, a partir de señales fisiológicas nos permite conocer el estado cognitivo y emocional de las personas..
Por ejemplo, podemos analizar qué factores tienen más peso en la confianza de las personas hacia el comportamiento del vehículo, cómo optimizar la interacción entre usuario y vehículo, analizar nuevas necesidades en el diseño del interior de los vehículos para cubrir las actividades que la movilidad autónoma permitirá a las personas, ahora pasajeras en vez de conductoras…
Todo este trabajo contribuirá a crear una movilidad más empática. Una movilidad que no esté de espaldas a la sociedad sino que se haya diseñado y desarrollado junto a ella, que comprenda sus necesidades y trate de ofrecer soluciones que supongan mejoras reales para el día a día de las personas.
Publicado el 19 de febrero de 2025
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